Una interesante propuesta en pixel art

“Yes, your grace” es un juego de rol y estrategia desarrollado por el estudio independiente Brave At Night y distribuido por No More Robots. Bebedor de gran parte del folklore eslavo, está ambientado en un mundo medieval ficticio llamado Davern. Tomamos el lugar de Eryk, Rey de Davern, en su constante lucha por preservar su reino de las fuerzas externas que lo amenazan. 

La historia comienza en el final. En medio de la sala del trono, Eryk espera el inicio de la batalla que ha de acabar o salvar su reino y a la fortaleza de Grevno. Es cuando llega su fiel consejero Audrey: ha llegado el momento.

De camino a las murallas, él se encuentra con sus hombres que han capturado a un desertor y le preguntan si debe ser ejecutado. Sea que muera o no, se dirige de inmediato a lo alto de las murallas y, allí, de pie frente a todos sus soldados, da un discurso para motivarlos antes del choque con el ejército enemigo. En ese punto la historia se detiene, volviendo al inicio de todo. ¿Qué llevó al Rey Eryk a ese punto? ¿De quién era aquel ejército que lo asediaba? ¿Hubo otras opciones antes de llegar a la guerra? Todas esas preguntas (y muchas más) son contestadas de una u otra forma a lo largo de todo el juego.

El reino que deberás proteger

Una vez en pasado, en la piel de Eryk deberemos, en primer lugar, atender a nuestros vasallos que vienen a pedir nuestro favor (un padre en busca de su hijo perdido, un granjero que perdió su granja debido a una inundación, gente que quiere oro para abrir una taberna, etc). Ayudarlos o no, siempre quedará bajo nuestra responsabilidad. Algunas veces seremos recompensados por ello y no sólo subirá la felicidad de nuestra población, sino que además nos ganaremos la gratitud de nuestros súbditos. 

Luego, en otro escalón, aunque eso no signifique que carezca de importancia, está nuestra familia. Como Rey, solucionar los problemas de nuestras hijas y nuestra esposa no será un problema menor. Hablar con ellas será importante para que avance la trama y, a su vez, aunque eso es algo opcional, también aprenderemos sobre ellas: sus miedos, angustias, pasiones, deseos y mucho más.

En “Yes, your grace” hay cuatro elementos que deberemos vigilar todo el tiempo: el oro, los suministros, el ejército y, por último, la felicidad del vulgo. Los primeros dos elementos serán gastados o almacenados continuamente, pues, cuando no lo gastamos haciendo favores a los plebeyos, podremos gastarlo en reparaciones y mejoras para Grevno, nuestra fortaleza. El ejército, por su parte, podremos reclutarlo a través de Lords vecinos que nos suministrarán más soldados… ¡Pero mucho cuidado! Porque más soldados significan más bocas que alimentar y, cuando los suministros escasean, podremos sufrir la deserción en nuestras filas.

La sala de audiencias donde solucionaras (o no) conflictos.

¿Pero es “Yes, your grace” un buen juego?

En pocas palabras, no sólo es bueno: es bellísimo. Una gran experiencia que comienza a mostrar todo su potencial desde el minuto cero, con esa impresionante introducción del asedio. Sus personajes, muy trabajados en su mayoría, logran ganarse el amor o el odio del jugador con apenas un par de escenas; algunos son pura comedia (de la más simple, hay que decirlo), otros son detestables personificaciones de la peor parte del hombre o, cuanto mucho, ambiguos secundarios de dudosa moralidad. La música, un magnífico apartado dentro del juego, es de las mejores que he llegado a escuchar en un indie; atrapante como pocas, refleja muy bien el estilo eslavo que emula de mil maravillas.

Algo que quiero mencionar, más como curiosidad que como un detalle importante, es la aparición de no pocas referencias a la literatura fantástica contemporánea (en especial a “Canción de Hielo y Fuego”, mejor conocida como “Juego de Tronos” por su adaptación televisiva”). Son detalles en algunos diálogos o descripciones, casi perceptibles, que bien se le pueden pasar por alto al jugador más despistado.

Yes, my queen

Un aspecto un poco criticable, al menos desde mi punto de vista, sería las pocas opciones de diálogos dentro del juego; cuando hay, apenas son dos o, en contadas ocasiones, tres. Las veces en las que se supera esa cifra, apenas tienen relevancia en la trama y son solamente para tener algunos detalles que, ahora mismo, no viene a cuento especificar. Otro aspecto podría ser los pocos lugares disponibles para recorrer del castillo (apenas seis), que limita nuestra libertad para explorar nuestro dominio y, quién sabe, quizás interactuar con alguno de nuestros vasallos.

Por último, existe algo más que no me gustó de “Yes, your grace”, pero que no es, bajo ninguna circunstancia, algo que deba ser tenido en cuenta: no existe una traducción oficial al castellano, ni tampoco (al menos al día de hoy) alguna hecha por la comunidad del videojuego. Claro, no es un error per se, pues con un conocimiento básico del inglés (como es en mi caso) es posible disfrutar el juego sin problema alguno. Tan sólo es una pena que, por no ofrecer una opción en nuestro idioma, exista gente que huya de tan maravilloso juego al no poder disfrutarlo plenamente.

Aun así, creo que “Yes, your grace” es uno de los grandes indies lanzados en lo que va del 2020 y una experiencia como pocas. En la piel de Eryk de Davern, en ocasiones cruel pero justo, he vivido la vida de un monarca.

Redaccion

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