El battle royale de Devolver Digital irrumpe en escena sin necesidad de grandes mecánicas ni gráficos rompedores

Nadie se esperaba el éxito de Fall Guys: Ultimate Knockout, ni siquiera sus mismos creadores. Un battle royale que se distancia mucho de los líderes del género. Sin violencia y más enfocado en abarcar todas las edades, Devolver Digital logró un nuevo triunfo a base de minijuegos.

Sí, es un battle royale sin armas pero con eliminaciones. El sistema es muy sencillo, el episodio (así es como su desarrolladora Mediatonic nombró a las partidas del juego) se divide en varias rondas. Al principio arrancan sesenta jugadores, en cada ronda un número determinado es eliminado, y los clasificados avanzan a la siguiente etapa. Así sucesivamente hasta que quedan pocos en juego. Una vez que el número de participantes es menor al de una decena, se juega un último juego dónde sólo puede haber un ganador.

Cuando una ronda termina, un tablero muestra los clasificados y eliminados para la siguiente etapa.

Ronda a ronda, carreras, pelotas y frutas

Cada etapa es un minijuego diferente. Las primeras siempre son carreras con obstáculos en el medio. Son las más simples y se pueden dar de varias maneras, unas en las que uno debe ir avanzando entre puertas adivinando si son verdaderas o falsas, otras con pelotas cayendo del cielo, y otras en las que el competidor debe hacer uso de su destreza e ir sorteando entre plataformas giratorias.

Por supuesto que no todo son carreras en Fall Guys: Ultimate Knockout. Una vez las primeras rondas concluyen, se puede proseguir a unas en las que se juegan en equipo. Éstas generalmente son las menos aclamadas porque obviamente no dependen de la habilidad de uno, sino la del grupo en general. Las más usuales son las que involucran pelotas, ya sea para simular un partido de fútbol con dos balones simultáneos, o para recrear una carrera en la que tres equipos deben empujar su esférico y llevarlo a cruzar la meta antes que los demás. La curiosidad que tienen estos duelos de a tres equipos es que no gana el más puntos hace o el que primero llega, sino que pierde el último, y los otros dos clasifican.

Afortunadamente a veces tocan juegos en los que uno tiene que hacer valer sus propias herramientas sin depender de los compañeros. Y a veces no necesariamente depender de las habilidades con el control. Hay un minijuego que solamente es necesario la memoria. El suelo esta dividido en cuadros, y cada cierta cantidad de segundos, se revela una fruta escondida en cada uno de ellos, para luego esconderse nuevamente. Luego una pantalla muestra una determinada fruta, y el jugador debe recordar en qué cuadro se escondía dicho fruto. Si se equivoca, cae al suelo y queda eliminado.

Hay gran variedad de pruebas. Desde simples carreras con obstáculos hasta un partido de fútbol con dos pelotas.

El mejor de los mejores

Si uno tiene suerte y ha sido lo suficientemente hábil para llegar al final, la ronda final se puede dar de cuatro maneras diferentes:

  • Nuevamente una carrera, pero en lugar de cruzar primero una línea, es necesario agarrar una corona flotante que se encuentra al final del recorrido.
  • Un suelo cubierto de plataformas, que cada vez que se pisan, éstas desaparecen luego de un segundo. El jugador debe estar en constante movimiento y evitar caer.
  • Un competidor arranca la ronda con una cola dorada en su espalda y los demás deben robársela. El último que la tenga al cabo de dos minutos es el ganador.
  • Una plataforma con un diseño similar al de un reloj. Circular y con dos barras que imitan las agujas. Éstas se mueven a distintas velocidades e intentan golpear a los participantes, así derribarlos y sacarlos de la plataforma.

Cuatro botones y golosinas

Como se puede prever, estos minijuegos tienen una sensibilidad muy inocente, y la estética va por el mismo camino. Los usuarios compiten con avatares muy simples. Se podría decir que son papas con dos bracitos, dos piernitas y dos ojitos. Los escenarios son muy coloridos y empalagosos. Como si todo estuviera ambientado en la fábrica de Willy Wonka. El rosa, el celeste y el amarillo predominan en todos los niveles, dando un toque de golosinas infantiloide. La música y los efectos sonoros complementan también, con tonadas parecidas a las empleadas en las clásicas entregas de Sonic, con un sintetizador que predomina casi siempre.

A pesar de la diversidad de competiciones, el muñeco sólo puede realizar cuatro acciones. Puede desplazarse (correr), saltar, tirarse hacia adelante, y agarrar a otros participantes u objetos. Esos cuatro movimientos son suficientes para completar cualquier episodio.

A los avatares se los puede personalizar. Y como no podría ser de otra manera, también muy sencillamente. Hay skins variados, desde un ninja hasta un pelícano, pero siempre respetando la forma de papa del personaje. Hay un pase de batalla, pero que no suenen las alarmas, porque es totalmente gratis y nomás llega hasta el nivel 40, por lo que no es necesario grindear demasiado. Asimismo Fall Guys tiene su tienda, en la que diferentes ítems van rotando diariamente. Cuando se gana un episodio, se recompensa con una corona. Éstas sirven para comprar los skins legendarios (los más valiosos). Por lo que para vestir lo más preciado, no se necesita más que terminar primero al final de una partida.

El sistema de personalización es muy sencillo. Incluye un pase de batalla totalmente gratis que termina en el nivel 40.

El éxito inesperado y sus servidores

No todo es color de rosa como los escenarios, y es que los servidores no funcionan óptimamente. Por un lado es entendible, el estudio responsable es muy pequeño y se encontraron con una ola gigante de interesados desde el primer día (en parte gracias a que el videojuego está gratis actualmente con PlayStation Plus). Pero aún así, en los juegos en los que hay un balón de por medio, la física de éste es totalmente impredecible, ya que cuando el personaje logra conectar con él, a veces responde tardíamente y otras veces directamente no pasa nada. Con el juego de agarrar la cola dorada pasa algo similar. En ocasiones hay que estar pegados para poder quitársela, mientras que en otros momentos a pesar de que haya una distancia considerable no hay inconveniente alguno para tomarla.

Como dato curioso y negativo para los completistas en busca de su Platino, hay un trofeo que prácticamente es imposible de conseguir. Fall Guys te pide que ganes cinco partidas seguidas. Teniendo en cuenta que es un battle royale, es muy ridículo pensar que es un desafío congruente dadas las circunstancias. En especial porque muchas rondas se dan en equipos, y un mal compañero puede echar a perder cualquier progreso.

Definitivamente estamos delante de una propuesta muy divertida, con un sistema de monetización excelente y disfrutable para todas las edades. Su mayor inconveniente son los servidores, algo fácilmente de solucionar. Otro problema, a mediano y largo plazo, es la variedad de sus minijuegos. Es indispensable que Mediatonic renueve este apartado constantemente si es que quiere que el éxito de Fall Guys perdure por mucho tiempo y si lo logra, estamos ante el primer Battle Royale que no necesitó armas ni grandes mecánicas ni gráficos fotorrealistas para ganarse el público videojugabil.

ImOctavius

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Redacción. Soldado de Kojima.
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