La comedia del año que te desdobla de la risa

Nintendo lo hizo otra vez. La compañía nipona se volvió a reinventar con otro de los incontables spin-off que tiene el fontanero más conocido del mundo, haciendo a Paper Mario: The Origami King, una secuela hermosa gracias al balance entre: innovación y escencia. Sin mencionar que es uno de los pocos Triple A en 2020 que vale la pena jugar.

«Construir algo nuevo en base a lo que ya se tiene» es como funciona la filosofía nintendera a la hora de crear un nuevo juego, te puede gustar o no, pero casi siempre cumple. Ya lo dijo Kensuke Tanabe (el productor del juego), a Game Informer: «al continuar una serie de juegos, es mucho más fácil trasladar los conceptos básicos de un sistema de juego existente en lugar de construir nuevos sistemas para cada nueva entrega. Pero no es así como se crean nuevas experiencias o sorpresas inesperadas. Para estar seguro, a veces usaré el mismo sistema en un juego posterior para desarrollarlo aún más hasta que sienta que ha alcanzado su máximo potencial. Pero mi objetivo es continuar abordando nuevos desafíos tanto como sea posible.»



Un paseo… ¿para todo el mundo?

Si bien esta es la primer entrega de su servidor, el juego te da una cálida bienvenida a la fiesta del origami. Comenzamos con Mario y Luigi en un kart, unas charlas luego llegamos a Villa Toad hay un ambiente raro que recuerda a Silent Hill o Dark Souls, ya que no hay nadie y pareciera que la fiesta fue ayer. Nos encontramos con Olivia y con Bowser, poco después llega nuestro primer combate, hasta ahí todo muy sencillo.

Pero no se vean engañados por el hermoso arte de Paper Mario: The Origami King, este juego es de todo menos un juego apto para niños (la clasificación de edad miente). Si bien el juego tiene una ambientación para todos, la dificultad eventualmente se pone bastante dura, hasta frustrante, pero de una manera muy gradual. Las primeras dos horas son un paseo por el parque, pero cuando te des cuenta, el juego no te va a perdonar más que dos errores por pelea.

Eso es curioso (el número dos), porque la mayoría de los videojuegos siguen una regla de tres en cuanto a la repetición, pero Paper Mario: The Origami King no lo hace. El juego suele plantear sus desafíos o repeticiones en dos o cuatro etapas, casi nunca en tres. Esto en cierto punto se siente bien, porque evita ser predecible y mantiene al juego fresco. Esto es clave, ya que una vez que vences al primer jefe, conocés la estructura de tu aventura.


Lo mismo de siempre, pero diferente

La variedad y la impredictibilidad del juego permite explorar diferentes biomas, temáticas, jugar muchísimo con las referencias y hasta romper la cuarta pared. Esto ayuda a que el juego presente un mundo realmente variado, en el que pasamos de bosques a desiertos, ríos a mares, parques samurái al viejo oeste entre muchos otros lugares. Además, no sé si lo notaron, pero hace bastante Nintendo sigue un patrón en la que sus propios personajes saben que están en un videojuego y, por ejemplo, Toad le explica a Mario que con «Y» abre un menú específico.

Paper Mario: The Origami King recuerda a muchas otras franquicias, tanto mecánica, como narrativamente. Por ejemplo, hay un momento en el que entras a una puerta con taza de café como logo, y tenés, casi literalmente ¡una escena sacada de Coffee Talk! hasta utilizan una canción Lo-Fi muy similar a las que tiene ese hermoso juego que tuve la suerte de analizar. Pero también hay cinemáticas que recuerdan a Digimon/Pokémon, o incluso el diseño de niveles tiene atajos que recuerdan a lo que hacía Dark Souls, pero con tuberías en lugares clave.



Nintendo da cátedra hace décadas

Si bien la sub-trama de la guerra racial es algo que da para una charla mucho más compleja (que hoy no se hará), me pareció varias veces que hay Toads a los que «ayudas» pero que estos no querían ser rescatados y me recordó mucho a algo similar que sucede en este juego.

A pesar de esos pocos honguitos reacios, ayudarlos es un goce hermoso. Básicamente ellos funcionan como un «coleccionable», pero que no se vuelve engorroso como lo puede ser encontrar botellas de cerveza en AC: Syndicate. La diferencia entre estos, es que Nintendo te da mini premios a cambio y cada recompensa se ve en forma de una mini charla/ monólogo de cada Toad donde te puede decir cómo se sentía antes, hacer algo referenciado hacia su forma anterior o simplemente decirte algo sarcásticamente.

Estas pausas, estos coleccionables, estos momentos son invaluables. Generan un ritmo precioso en nuestra aventura, dando una variedad que no todos los juegos se permiten. A cambio de estas escenas, tenemos joyas como Bob-omba haciéndose el dificil para no acompañarnos y momentos después rogar porque lo dejemos que venga con nosotros.

En 2018, Shinya Takahashi, el gerente general de Entretenimiento, Planificación y Desarrollo en Nintendo explicó cómo es la formula nintendera, repreguntándose «¿Cómo podemos sorprender de manera agradable a los jugadores?» y respondió «Estamos tratando de encontrar formas de hacer feliz a la gente», sin dudas ‎Intelligent Systems lo logró, con creces.

Paper Mario: The Origami King es un juego recomendado ?
Gilpster

Gilpster

El hombre orquesta responsable del sitio, también soy un iluso soñador, amante del asado y de los videojuegos ¿Algo más...? ¡ah si! no, en realidad no.
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