¿VALE LA PENA EL ÚLTIMO NEED FOR SPEED?

Las sirenas y el derrape intenso regresan remasterizados luego de diez años

Se podría decir que Need For Speed Hot Pursuit: Remastered hace alusión al décimo aniversario de la entrega original, pero también al último desarrollo en solitario de Criterion Games. Y es que a principio de año, EA anunció que el estudio británico se haría cargo de la saga en adelante. Con estos detalles, parece no haber mejor momento para traer de nuevo este recordado título.

Desde ProStreet, la saga divagó mucho intentando encontrar una fórmula que recuperara el fervor y éxito que consiguó durante la época de PS2 y Xbox. Por lo que en 2010, luego de mucho prueba y error, Electronic Arts lanzó un videojuego que volveria a las raíces de la PlayStation original, más concretamente a Need For Speed III: Hot Pursuit. Sin el número romano entre medio, este reboot hace hincapié en la lucha de los criminales que corren clandestinamente y la fuerza policiaca tratando de detenerles. Y como es de esperar, podemos jugar tanto con uno como con el otro.

El gran modo para un jugador de Hot Pursuit es Historia, un mapa abierto donde van apareciendo carreras según progresemos en el juego. A pesar de llevar en grande la palabra Historia, el modo hace caso omiso a cualquier tipo de narrativa. Simplemente te introduce diciendo que en la localidad de Seacrest County las carreras callejeras ilegales son pan nuevo de cada día, y que la policía tuvo que ponerse al nivel para poder contrarrestarlos. Nada más que eso.

Poliladron

De alguna manera, puede entenderse como si hubieran dos campañas simultáneas. Una como criminal y otra como fuerza de la ley. Si decidimos correr como policía, solamente vamos a sumar experiencia para desbloquear patrullas y más carreras en las que podamos conducir estos vehículos. Funciona de igual manera si elegimos a los delincuentes.

La localidad ficticia Seacrest County se inspira en Arizona, Colorado y el Sur de California.

Por supuesto que cada grupo tiene modos de juego diferentes. Los fuera de la ley abarcan los más tradicionales, como las típicas carreras de hasta ocho competidores, las contrarreloj y las huídas de patrullas que intentan darnos caza. Curiosamente las carreras son sólo de un punto A a un punto B, no hay circuitos de ningún tipo, así que si alguien esperaba dar vueltas en una misma pista, no va a encontrar nada de eso. En cuanto a los policías, obviamente los modos están más relacionados a su naturaleza. Hay pruebas de tiempo en las que si cometemos una infracción (chocar paredes u otro coche) perdemos segundos, y también hay persecuciones, pero en este caso somos nosotros los que intentamos acorralar a los corredores.

Hay un modo exclusivamente del multijugador online, es una persecución en el cual un solo corredor tiene que escapar de la fuerza policiaca. Lo singular que tiene es que tenemos compañeros que nos ayudan a lograr el cometido procurando ralentizar lo más que puedan a los perseguidores. Lo positivo que tiene jugar éste modo u otros online es que toda la experiencia que recibamos tiene el mismo destino que el de Historia. Es decir, jugando solamente en línea podemos seguir desbloqueando autos y pruebas.

Ni simulación ni pegatinas

Algo muy importante que hay que entender es que este juego es completamente arcade. Hay un gran énfasis en el derrape y en el nitro, dos elementos que hay que saber cuándo usarlas para obtener la medalla dorada en cada una de las pruebas. Y es que Hot Pursuit no es un juego para nada fácil. No es que sea hardcore ni mucho menos, pero comparándolo con cualquier otro NFS, se nota un aumento en la dificultad. La IA es bastante agresiva, y las carreras que incluyen persecuciones realmente se vuelven arduas y exigentes, en las que hasta último momento no sabemos si podremos superarlas.

No sólo evita de manera tajante la simulación, sino que además incluye habilidades. Con cualquiera de los vehículos podemos desplegar tablas de clavos para entorpecer al rival, o si somos policías podemos llamar a un helicóptero para que ponga una por nosotros. También tenemos la posibilidad de armar una barricada de patrullas que le corten el paso a un conductor fugitivo, entre varias otras técnicas.

La habilidad PEM nos permite dejar fuera de juego a un rival durante unos segundos si es que apuntamos bien.

La personalización de los autos es prácticamente inexistente. Solamente se ve reducida a cambiar el color, y nada más. Una lástima porque los juegos posteriores de la serie han tenido un apartado muy profundo, en especial los desarrollados por Ghost Games.

2010: Remastered

Al igual que FIFA, Need For Speed siempre se ha caracterizado por que su soundtrack represente fielmente el ambiente musical del momento. Y la verdad que volver a escuchar ese rock alternativo que tan desaparecido se ha vuelto es un lindo recuerdo de lo que regía diez años atrás. La pantalla de título con «Edge of the Earth» de Thirty Seconds to Mars define el tono de un título agresivo e intenso. Ya dentro del juego, «Echoes» de Klaxons y «Giant» de Funeral Party, entre varias otras, complementan esta banda sonora alternativa tan identificativa de la primer década de los 2000.

Gráficamente es muy discretito a pesar de la década de diferencia. La versión de PC que salió en su momento es prácticamente igual a la del remaster en PS4. La disparidad sí se hace notar si lo comparamos con las versiones de PS3 y Xbox 360. Lo que es poco entendible es que sólo corra a 60fps en PS4 Pro, cuando Burnout Paradise Remastered, un juego también desarrollado por Criterion por los mismos años, logra esa tasa y se ve todavía mejor que Hot Pursuit.

need for speed hot pursuit remastered

Un cambio mínimo que hubiese estado bueno que aprovecharan con este relanzamiento es el de las caras de los conductores. Parece una pavada, pero cuando hay carreras con coches descapotables, y todos los conductores tienen exactamente la misma cara, la inmersión se ve un poco afectada. Obviamente nadie se desvive por este detalle, ni es nada grave, pero es un buen ejemplo para entender que la remasterización realizada fue solamente la justa y necesaria.

El buen crossplay, ¡nada le gana!

Como buena noticia, Hot Pursuit: Remastered incluye todos los DLCs, los varios pack de automóviles y las decenas de pruebas extras. Al igual que Need For Speed Heat, incluye crossplay entre PC, PS4 y Xbox One, y además Nintendo Switch. Afortunadamente el netcode es bastante competente. En algunas oportunidades me ha tocado jugar con norteamericanos y no he tenido mayor inconveniente. Es cierto que los juegos de conducción no suelen demandar perfectas conexiones como, por ejemplo, los de lucha, pero aún así merece ser destacado.

Need For Speed Hot Pursuit: Remastered llega en un momento particular, justo la misma semana que la novena generación de consolas. Si bien Dirt 5 es el único juego de carreras que acompaña a las máquinas de Sony y Microsoft, este NFS es un juego de hace diez años, con un lavado de cara muy sutil. Que salga a un precio reducido sin dudas ayuda, pero ¿vale la pena hacerse con él? La respuesta sería sí y no. Si ya tenemos la versión original de PC, no tiene sentido pasar nuevamente por caja. Pero si no, y queremos una experiencia diferente a prácticamente todo lo que la IP de EA ha propuesto estos últimos tiempos, sin olvidar el siempre beneficioso crossplay, podría ser un acierto darle una oportunidad.

ImOctavius

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Redacción. Soldado de Kojima.
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