Cuando el cyberpunk llevado al minimalismo

Mi historia con Cloudpunk es sencilla. Tenía que cubrir un juego de la Steam Game Festival en la que junto con un puñado de demos, estaba destacado. Lastimosamente no se podía probar pero lo agregué a mi lista de deseados, en su lugar tuve que jugar Liberated, otro juego cyberpunk que… bueno, no viene al caso.

Cloudpunk te compra desde el primer vistazo, colores de neón y una buena premisa es todo lo que necesitó para cautivar mis ojos. El análisis de los colores lo vamos a dejar para después y la historia no contiene grandes spoilers en la trama, así que por fin empieza esto.


El juego es sencillo y las reglas también, siéntate y disfruta del paseo.

Bienvenida a la gran ciudad

El comienzo es sin más, el clásico menú de opciones nos lleva a la nueva aventura y sin ningún tipo de aviso ya estamos en nuestro hermoso HOVA. Un auto volador que dentro tiene una computadora con IA que te permite hablar con Control (el encargado de darte tus trabajos como delivery).

La charla que se tiene con Control nos sirve como «cinemática» de introducción. Somos Rania, una chica que acaba de llegar a la ciudad y que, como el jugador, no tiene idea de absolutamente nada. ¿Cómo funciona la ciudad? ¿Por qué la gente se comporta como tal? son las preguntas que, ni Rania ni el jugador saben, pero que a medida que la historia avanza, ambos las van respondiendo con la experiencia.

Y la única forma de adquirirla es con nuestro primer delivery, así que luego de la introducción en cuanto a narrativa, Control nos presenta lo que sería casi todo el gameplay que habrá en lo que dure la historia. Curiosamente lo hace con una frase que es más que excelente ante la pregunta de cuál es el siguiente encargo: «Lo de siempre: Llevar un paquete del punto A al B, sin hacer demasiadas preguntas».


Uno de nuestros primeros clientes, claramente, William era británico.

Crazy-Taxi

La noche es larga y está llena de envíos por hacer. Acá es donde se guarda una gran semejanza con el clásico juego de Dreamcast, pero que a diferencia de que el jugador sea «el tachero loco», en Nivalis la gente está loca. O por lo menos así lo vemos desde el punto de vista de Rania, la chica proveniente de un pequeño pueblo que ve a todos los habitantes como si estuvieran corrompidos.

En cierto punto lo están, pero porque necesitaban sobrevivir. «Hay que seguirle el ritmo a la ciudad» nos aconseja uno de los mafiosos más grandes de la misma y eso intentamos, «Sobrevivir la primer noche» (otro consejo que nos dan y nuestro único objetivo), una vez que la sobrevives… algo pasa.

Nos chocamos con una realidad diferente a la que conocemos, una con miseria que se camufla entre los hermosos colores de la ciudad. Inclusive el primer envío ya nos da una muestra de toda la realidad que desconocemos.

Erwin es el destinatario de nuestro primer paquete, nos recibe emocionado porque sus padres le enviaron un montón de dinero y por fín podrá pagarse la necesitada cirugía. Nos invita a quedarnos, así cuando abre el paquete nos da una propina pero… resulta que sus padres usaron todo el dinero para irse a una colonia y le enviaron unos juguetes de él con la nota de que tratarán de enviarle dinero apenas puedan.

En ese momento, algo te hace un leve «crack» por dentro. Algo en uno empieza a cambiar y comprender que no todo en esta nueva vida es color de cian (color predominante en Nivalis), sino que con el pasar de las horas la ciudad nos va transformando… «Cora nos proteja».


I know that feel bro.

Nivalis

El color que más se ve en Cloudpunk es el cian (o celeste) una referencia al color del cielo y que a su vez transmite «tranquilidad y paz», porque claramente a pesar de ser una distopía cyberpunk, también es una ciudad tranquila donde hay disturbios pero que no se notan a gran escala.

Esta tranquilidad se contrasta y complementa con los colores cálidos (rojos, naranjas y amarillos) que están en la mayoría de carteles y ventanas. Simbolizando la vida, la energía y que la ciudad, efectivamente nunca duerme.

Aunque la cúspide de la vida se encuentre en las zonas de la alta sociedad, a medida que te alejas de la misma empieza a decaer, pero no del todo, ya que sigue siendo Nivalis. En las afueras de la ciudad es otra historia, casi que se maneja a ciegas en esta zona ya que sólo viven pocas personas y prácticamente está todo a oscuras con tonos negros y grises predominando.

Volviendo a la civilización, las pocas zonas caminables pueden resultar muy confusas. Ya que los puntos de estacionamiento suelen estar alejados a los objetivos (claramente intentando alargar la duración del juego) y los indicadores no están completamente claros hacia qué piso hay que dirigirse.

Se podría interpretar (de nuevo) como que Rania acaba de llegar y no conoce la ciudad, por lo que es normal que se pierda. Pero como jugador llega a ser frustrante no saber si tu objetivo queda por encima o por debajo tuyo en esta gran ciudad inundada que recuerda a Venecia.


Cloudpunk Ingeniero
El ingeniero es una de las personas con las que si o si vas a querer hablar y conocer qué te quieren contar, completamente opcional.

¿Ser o no ser?

Esta es sin dudas la parte que más se podría relacionar con el concepto cyberpunk: ¿Hasta donde llega nuestra humanidad? ¿Qué nos hace ser? ¿El cuerpo define la esencia? Preguntas básicas que son parte del género y que, los desarrolladores dejan en clara su postura.

En cierto punto, el jugador se entera que Rania vendió el cuerpo de su perro Camus, pero que transformó su conciencia en un Autómata (Inteligencia Artificial capaz de ser en cualquier dispositivo electrónico), pero que por el momento sólo puede estar en el HOVA.

Claramente este se comporta como un canino con frases como: «¡Qué emocionante! Estoy ayudando.» pero como ahora es un auto, Camus se empieza a cuestionar qué es: ¿Un perro o un auto? a lo que la protagonista (y los desarrolladores) le asegura que él puede ser lo que quiera si así lo siente.

Camus se tranquiliza, pero sigue afligido por estar en un cuerpo con el que no se siente identificado, y esto empeora cuando los demás autómatas según él: «se ríen y me miran con desdén». Esta simple analogía de un perro atrapado en el cuerpo de un auto me ayudó a comprender lo que puede sufrir (o no) una persona transgénero y me gustaría aplaudir la sutileza con la que se lleva a cabo.


Cloudpunk Camus
Que facil es juzgar a la otra persona, si no conocemos su realidad.

Se termina el turno

Las horas pasaron, vivimos un montón de cosas increíbles en una ciudad que nunca se apaga. Hubieron muchas decisiones morales que tomar, junto con maravillosas historias secundarias que complementan el mundo de forma sobresaliente.

Todo eso es increíble, ya que el juego sólo te enseña a manejar. El resto queda en vos de descubrirlo, en hablar, interactuar, comprar y encontrar los objetos coleccionables con mayor sentido de existir que encontré en mucho tiempo. Por lo que terminé mi turno de una forma muy amena, gracias a todas las experiencias que pude vivir.

Muchas historias quedaron afuera del análisis pero el cambio nos acompaña, Radia y yo comenzamos la historia de una forma, hasta que la ciudad nos marcó. «Hay que mantener el ritmo de la ciudad» nos dijeron una vez… y eso, tiene un precio.


Cloudpunk final
¿Vos podés creer que solo esté a 200 pesos argentinos?

Definitivamente Cloudpunk es uno de los candidatos a indie del año, aunque para mí, merece más.

Gilpster

Gilpster

El hombre orquesta responsable del sitio, también soy un iluso soñador, amante del asado y de los videojuegos ¿Algo más...? ¡ah si! no, en realidad no.
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