análisis de mortal kombat aftermath

Una oda a la nostalgia

Mortal Kombat: Aftermath es la expansión (lanzada en mayo de 2020) de la narrativa cinematográfica contada en Mortal Kombat 11 (abril de 2019). Con una duración aproximada de dos horas, en ella se plantea cómo los héroes se tienen que aliar con uno de sus enemigos más longevos para luchar contra un mal mayor.

A diferencia de la primera parte del modo historia, Aftermath comienza al mejor modo de Endgame. Retomando lo que sucedió en la precuela, con un plano que se acerca desde las distancias velozmente para introducirnos a la conclusión de la precuela; se transiciona a una charla entre los siempre protagonistas y concluye con un plano general en el que vemos el título: Mortal Kombat Aftermath.

Flawless Victory

La película funciona para varias cosas, una es la de explicar por qué sus protagonistas no fueron partícipes de la plantilla principal. Siendo Fujin, Nightwolf, Sheeva y más personajes, los añadidos mediante contenido descargable (DLC). Algo parecido sucede con los trajes alternativos del juego, en donde varios de estos se utilizan para generar un cambio de personaje o actitud. Por ejemplo Cetrion, que cambia todo su esquema de colores de verde a rojo para mostrar un lado violento, de guerra.

La mayoría de estos protagonistas son personajes que vieron la luz en 1995 o antes, mientras que Fujin es el más “joven”, teniendo su debut en 1997. Toda la película se basa en estos personajes de la antigüedad, dejando en un gran segundo plano a los más nuevos; permitiendo profundizar un poco más en ellos mediante la narrativa.


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Pero parte de esto también se debe a los planos del film. Siendo realmente expresivas, demostrando las intenciones de cada personaje mientras sean protagonistas de la escena. Teniendo por ejemplo los planos de Shao Kahn, en donde se lo muestra desde un plano inferior (más bajo que la cintura mirando hacia arriba) transmitiendo la superioridad y soberbia del tirano. Pero también sucede con Shang Tsung, donde aparece termina robándose el protagonismo de los planos grupales; gracias a que se lo ve con una sonrisa macabra mientras complota con (y contra) el resto de sus aliados, generando suspenso ante una posible traición.

Los klásicos nunca mueren

Todo este sentido de volver a darle un lugar a los personajes clásicos, creo que es debido a que originalmente, estos eran clichés de algún tipo; lo cual generaba que pasen desapercibidos o no tengan carisma. Personajes como Liu Kang (Bruce Lee), Kano (Terminator) y demás, suelen venir a cumplir un estereotipo pero no todos tuvieron la misma suerte. En el caso de los protagonistas: Nightwolf es un nativo americano; Fujin es el dios del viento en la mitología japonesa; Shang Tsung está inspirado en una película.

Esto puede generar que, en sus orígenes, los personajes sean bastante planos y bidimensionales; aunque gracias a esta película se puede entrever un poco más de sus personalidades, cómo se comportan y lo que los motiva. Siendo Nightwolf una persona segura, pero recelosa ante cualquier traición, como las tribus nativas ante sus conquistadores; Fujin alguien pacífico y sabio; Shang Tsung mostrando su verdadera naturaleza, siendo una serpiente que complota y está todo el tiempo confiado de sí mismo.

Es por eso que Mortal Kombat: Aftermath, y el resto de DLC, son una oda a la nostalgia. Porque se busca destacar cualidades para con personajes olvidados que quizás nunca fueron muy populares, o no son protagonistas en mucho tiempo. Y creo que lo logra en demasía, ya que Ed Boon y su equipo supieron revivir de forma interesante a cada uno de estos. Más allá de lo que tengan para decir, se genera un verdadero interés por dominarlos; ya sean de la saga como Rain o Fujin, o personajes invitados como Arnold o Stallone. Porque en el fondo, Ed debe sentir nostalgia por todo lo que lo formó como desarrollador, aunque… eso es una historia para otro día.

Gilpster

Gilpster

El hombre orquesta responsable del sitio, también soy un iluso soñador, amante del asado y de los videojuegos ¿Algo más...? ¡ah si! no, en realidad no.
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