PELICULAS DE VIDEOJUEGOS

Todos los años se lanzan varias películas del estilo, a pesar de los innumerables fracasos

La industria del cine lleva muchos años adaptando videojuegos a la gran pantalla, pero siempre con inconvenientes. La primera película de videojuegos salió en 1993 y fue Super Mario Bros., basada en la franquicia homónima de Nintendo. Desde aquel entonces, se estrenaron gran cantidad de filmes de géneros variados que, a pesar de no tener malas recaudaciones en taquilla, fueron para olvidar en muchos casos. ¿Qué razones hay para que suceda y siga sucediendo esto?

Ahora no manejamos lo que sucede

La principal y más clara diferencia entre el mundo de los videojuegos y el del cine es nuestro rol en ellos. Nuestra influencia en la trama no es la misma. En los juegos, nosotros controlamos a los personajes, somos uno con ellos y los sentimos más cercanos por las horas que les dedicamos. El cine, a su vez, es todo lo contrario. A los espectadores nos presentan una historia y vemos cómo se desarrolla, sin posibilidad de cambiar nada de ella. Aunque también podamos encariñarnos con los protagonistas, la sensación no podrá ser la misma. Este contraste entre ambos medios puede explicar por qué las películas de videojuegos no suelen tener éxito en la gran pantalla, pero no es la única razón.

Muchos títulos nos permiten elegir qué hacer y a dónde ir, provocando que cada jugador tenga una experiencia única. Esta libertad puede llegar a ser abrumadora en juegos como Zelda: Breath of the Wild, pero con el tiempo uno se acostumbra y empieza a disfrutar. En el cine todos los espectadores vemos lo mismo y aunque podamos entender de manera diferente la obra, la experiencia no suele variar notablemente. Uno de estos casos podría ser la saga Hitman. Las misiones en esta serie de videojuegos se pueden completar de múltiples maneras, por lo que tienen una gran rejugabilidad. A mi parecer, esto es uno de los grandes atractivos de sus juegos. No sorprende que tanto la película de 2007 como la de 2015 fueran tan malas y recibieran esas críticas.


La segunda adaptación de Hitman apenas recibió un 5,7 sobre 10 en IMDb, medio punto menos que la primera entrega.

Menos tiempo para desarrollar la historia

Si comparamos la duración de las películas con la de los videojuegos, veremos que los segundos son casi siempre más largos. Un juego con cierta trama puede durar tranquilamente unas quince horas, muchísimo más que un filme. Este dato no es menor a la hora de pensar en el desarrollo de una historia, especialmente si al director le interesa ser fiel a los títulos (cosa que no suele suceder). A primera vista parece imposible adaptar tantas horas de juego a una película de «apenas» dos horas y media.

Los videojuegos tienen muchos más momentos para profundizar su historia. Misiones secundarias, objetos escondidos o hasta charlas con NPC (personajes no jugables) sirven para darle más color a lo que sucede en los títulos. Entonces, ante la falta de tiempo, las películas deben optar por ciertos datos sobre otros, pudiendo volver incoherente la historia. No incluir cierto personaje o darle menos importancia es otra posibilidad. Todo esto es un problema mayor si los encargados de producir las películas no conocen realmente los juegos.

¿Esperamos demasiado de las películas de videojuegos?

Las adaptaciones de los videojuegos a la gran pantalla llevan años fracasando (o al menos siendo olvidables), pero aún así siempre hay gente con expectativas altas cuando se anuncian nuevos filmes. ¿No seremos nosotros, los fanáticos, el problema? ¿Por qué nos ilusionamos una y otra vez con lo mismo? No cabe duda de que las películas de juegos se siguen haciendo porque de antemano se sabe que en taquilla es poco probable que fracasen. Decir que la culpa es sólo de los fanáticos no tendría sentido, pero sí contribuimos a que todos los años salgan nuevas películas del estilo. Pero aunque queramos, es muy difícil pedirle a los amantes de, por ejemplo, Monster Hunter que no vayan al cine a ver su película.



Las empresas se aprovechan del hype que generan los anuncios de nuevos filmes de juegos y luego lo sufren en las críticas. Los fanáticos esperan demasiado de películas que, en algunos casos, se parecen muy poco a los títulos originales que tanto aman. Y lo peor no es eso, si no que muchas veces terminan siendo de mala calidad. «¿Para qué esforzarnos si van a ir a verla igual?», parecen pensar.

No todos los videojuegos están hechos para ser películas

Después de cientas de películas de videojuegos que fracasaron en la gran pantalla, debemos aceptar que algunos títulos no fueron hechos para ser adaptados al cine. Ya sea por su género, o porque la historia fue pensada exclusivamente para ser jugada, muchos juegos no encajan en el séptimo arte. En el primer caso podríamos incluir a Need for Speed o Mortal Kombat. Ambos pertenecen a géneros que a pesar de contar con cierta trama, la gente no suele jugarlos por ella, si no por su jugabilidad. Eso las vuelve aún más difíciles de adaptar, ya que se debe pensar en algo original.

Aunque sigan siendo malas, las películas de videojuegos seguirán estrenándose y produciéndose. Para los próximos años ya se confirmaron filmes de Uncharted, Ghost of Tsushima, una nueva adaptación de Mario y probablemente se anunciarán muchas más. Lo único positivo es que las últimas películas de videojuegos como Sonic, Angry Birds 2 o Detective Pikachu recibieron críticas aceptables. Esperemos que la racha no se corte.