Con los lanzamientos cada vez más cerca, llega la hora de analizar la novena generación de consolas

Siempre es difícil bajarse de los trenes de hype, que cada vez traen más ingeniería social y marketinera encima, pero, con un poco de voluntad y trasfondo técnico es un poco más fácil. La nueva generación de consolas seguro será mejor que la actual, pero hay que ver por cuanto. Además no todo es tecnicismos, porque lo más fácil de experimentar seguro van a ser los precios, más en nuestro pequeño rincón del mundo.

En una esquina, la PlayStation 5. Moderna, en doble tono, y con una versión que se desprende del peso extra de los medios físicos por primera vez. Sony se esmeró mucho en ponerle «Digital Edition» a esa versión, para que todos la llamemos «la sin pancita». Seguro también se esforzaron mucho en el diseño, solo para que termine en una catarata de memes más grande que las del Niagara.

El diseño de la consola no solo generó memes. Las críticas de profesionales reales también se hicieron oír. Aparentemente el futuro es más cercano al brutalismo minimalista de la competencia.

Con o sin pancita, la PS5 trae las mismas especificaciones:

  • Procesador de 8 núcleos basado en tecnología Zen 2 de AMD a 3.5GHz.
  • 16 Gigabytes de memoria SDRAM GDDR6.
  • SSD construido a medida de 825 Gigabytes.
  • Opción para almacenamiento expansible.
  • Chip Gráfico basado en RDNA2 de AMD, con frecuencias de hasta 2.23 GHz con soporte para RTX.
  • Chip de audio a medida «Tempest».

Siendo honestos, cuando uno compara hardware de este tipo, el marketing del producto es bastante aburrido. La reducción más simple es «número grade = mejor», y en eso se basa mucho del material de promoción de la nueva consola de Sony. Incluso si los números fueran los más grandes, todavía quedan otros factores que realmente decidirán cuanta «revolución» traerá la nueva PlayStation.

Parte de la magia consolera para mantenerse tanto en el tiempo, además de los obvios recortes gráficos a los videojuegos, es la arquitectura especializada. En este caso, Sony decidió dar un paso más allá y acercar mucho más los componentes entre si.

RDNA2 es lo nuevo de AMD, y lanzaría en versión de placas gráficas para PC en una franja de tiempo muy cercana a la de las nuevas consolas.

Diferente puede ser mejor.

La solución de los japoneses (y la fuente de sus promesas) radica en unir la memoria gráfica, el SSD y los tres chips principales. El gigante asiático decidió hacer su consola agnóstica a las distintas arquitecturas de manejo de archivos. Crearon la suya propia, habilitando a los distintos chips a leer y mover datos entre vRAM y SSD casi libremente, algo imposible de hacer en una PC común, por ahora. Esto fue usado como munición para sus promesas de «El SSD más rápido de la historia». Estas afirmaciones no son mentira, y claramente los resultados son irreproducibles en PC, de momento.

Otra gran ancla del marketing es RDNA2, la nueva arquitectura gráfica de AMD que todavía no tiene representantes en PC. De nuevo, nada del marketing es falso, sino quizá rebuscado. «Big Navi», como se conoce coloquialmente a RDNA2, llegará como GPUs para PC a fines de este año también.

Incluso si la PS5 fuera hyper-revolucionaria en hardware, quienes hacen los juegos seguirán siendo humanos (al menos por ahora), y tienen que aprender a aprovechar todo el potencial de la consola, algo que incluso en las generaciones más longevas solo se logra cerca del final de su vida útil.

Entonces, para explotar todo lo que la PS5 realmente pueda dar, van a pasar años, como siempre ha sido. Esto cierra mucho las puertas a la hora de explotar todos esos «números grandes», salvo para los exclusivos, que pueden dedicar todo su ingenio a aprovechar los beneficios del hardware nuevo. Lamentablemente no es muy difícil darse cuenta de que tan poco revolucionarios tecnológicamente son la mayoría de los exclusivos… Todavía estamos esperando juegos que aprovechen el 100% de «La Célula» de la PlayStation 3, por ejemplo.

Es importante considerar qué tanto será afectada la performance al expandir el almacenamiento. La interfaz externa ciertamente no llegará a la velocidad de los chips nativos de la consola, en ninguna de las dos.

En la otra esquina…

No tiene dos tonos, ni alas blancas envolviéndola como si fuera un router, y prácticamente no tiene ningún encanto visual en general. Es la nueva Xbox Series X, que tampoco tiene encanto en su nomenclatura. La caja sobria y seria de Microsoft. También recibió su cuota de memes, pero ciertamente hay menos material para trabajar.

Por dentro, la nueva apuesta de Microsoft trae lo siguiente:

  • Procesador AMD tipo Zen 2 de 8 núcleos, hasta 3.8GHz.
  • 16 Gigabytes de memoria SDRAM GDDR6.
  • SSD NVMe 2.0 construido a medida de 1 Terabyte.
  • Opción para almacenamiento expansible con puertos a medida.
  • Chip Gráfico basado en RDNA2 de AMD, con frecuencias de hasta 1.8 GHz con soporte para RTX.

Es casi el mismo hardware, al menos en la capa de componentes. La arquitectura es diferente y producirá resultados distintos. Si solo se lee esta parte de la data en ambas consolas, ninguna es inmediatamente superior.

La Xbox Series X apela a la simplicidad visual, después de todo hay que mirar la pantalla, no la caja. Desde Microsoft aseguran que también se la puede poner acostada.

Entrando en algunos tecnicismos, la Series X tiene su almacenamiento cercano fracturado en tres categorías. De los 16 GB, 10 van para la «memoria óptima del GPU». 3.5 Gigabytes quedan para funcionamiento «standard» de RAM, y los últimos 2.5 gigabytes quedan reservados para el sistema operativo de la consola. Esto suena raro, y bastante opuesto a la misteriosa convergencia de Sony, pero le permite a Microsoft entregar anchos de banda de memoria enormes, que pueden terminar dando beneficios bastante distintos en otras áreas.

El SSD también es construido por la misma compañía, aunque internamente usa una solución PCIe NVMe 2.0 más standard, para funcionar como verdadero almacenamiento. Claramente las intenciones son distintas, incluso si la manifestación del hardware es igual en esta generación. Además, el almacenamiento será expansible mediante tarjetas especiales únicas de la Xbox Series X, algo que deja un gusto feo al consumidor, pero promete más incrementos a la performance.

Obviamente, siendo el mismo hardware, la estrategia de marketing en esta generación no puede ser la misma. Microsoft busca hacer converger todos sus frentes en un solo ecosistema de distribución masivo. Los de Redmond quieren bombardear un mercado donde la Xbox Series X es simplemente una oferta más, y otra de las tantas puertas a su mundo. Windows Store, Xbox Game Pass, Xbox Series X, All Access, etc. serán todas piezas del gran mundo Microsoft, e incluso ya venden a través de terceros como Steam también.

Además, la nomenclatura abre otra puerta, prácticamente confirmada, para vender más productos. «Series X» es solo la primera de las nuevas consolas, que se llamaran todas «Xbox», porque ciertamente «Xbox» es lo definitivo, o al menos eso dicen.

«Es un vórtice finamente calculado», dicen los ingenieros respecto al escape de aire de la Xbox, basado en un solo fan superior.

Performance sólida.

El mayor bottleneck de las consolas era el almacenamiento. Los viejos discos rígidos son demasiado lentos para los tamaños de archivo obscenos que tienen los juegos actuales, y los aún más grandes que vengan en el futuro. En ambas consolas, el salto tecnológico a los SSD será, quizá lo más notable. Esto matará las pantallas de carga y los trucos de internivel como escaleras y ascensores mágicos. También aceleran las tuberías que unen el almacenamiento estático con RAM y vRAM. En el lado de Sony, recordemos, prácticamente todo lo interno funcionará como un solo almacenamiento gigante, pero ellos al menos permiten expandir el espacio con medios comunes como USB o NVMe 2.0, aunque esos medios tendrán impacto en la performance.

También se habla de la perdida de compatibilidad con PC gracias a estos avances, y es cierto que ese nivel de conexión entre los almacenamientos es inexistente en PC (y quizá lo sea por mucho tiempo), pero la verdadera diferencia en performance que eso pueda significar todavía está por verse. Además, citando un punto anterior, esa característica es algo para lo que los programadores tienen que enfocarse en usar, cosa que quizá tome años para entrar en práctica y sacarle toda la performance posible.

El procesador central de la Xbox tiene acceso inmediato y super rápido a todos los chips de almacenamiento, con un ancho de banda inmejorable, incluso si el espacio está subdivido.

Trazando rayos.

La novena generación tendrá Ray Tracing, la tecnología que avanzó la iluminación de los videojuegos de una colección de trucos a una verdadera simulación… Al menos esa era la promesa. En PC, la primera generación de Ray Tracing fue poco más que un «gimmick», un punto más en las listas de características de las placas de video. Es un método fácil y rápido de dinamitar los FPS con un retorno ínfimo en fidelidad visual, en el que los juegos más beneficiados por esta tecnología fueron Minecraft y Quake 2.

En la próxima generación, todavía resta ver cuanto poder será dedicado a esta capacidad, y dudo mucho que los resultados sean distintos a lo que ya vimos en PC durante este ultimo año y medio. La implementación ciertamente será distinta, ya que en ningún lado se mencionan chips específicos para la tarea, que es como se logra en las placas de video para PC. Al fin y al cabo, la inclusión de Ray Tracing parece sonar más a una búsqueda de «paridad de características» con PCs y no una genuina revolución gráfica. El soporte será nativo, seguro, pero ninguno de los títulos mostrados hasta ahora sugiere grandes cambios logrados.

Por su lado, Xbox trae un haz bajo la manga en el apartado de iluminación: además de Ray Tracing incluirán una tecnología llamada «Reconstrucción HDR». Esta característica permite agregar las ventajas visuales del HDR a títulos que originalmente no lo tenían, y funciona hasta en juegos viejos.

Si eliminamos todas las otras fuentes de fidelidad gráfica, podemos ver el impacto que realmente puede hacer el Ray Tracing. Las nuevas consolas no tienen chips específicos para esta tarea, así que queda ver que tan poderosa es la implementación.

¿Suena bien?

Los japoneses hicieron otra apuesta extraña: el sonido. La PlayStation 5 traerá el nuevo «Tempest Engine», un chip exclusivo dedicado al audio. Si bien la idea de usar chips de sonido aparte no es nueva, si parecía haber muerto cuando los procesadores se volvieron lo suficientemente potentes como para poder encargarse de eso. En este caso, Sony afirma que desligar el sonido del CPU permite, por un lado (y bastante obvio), darle más espacio al CPU para sus propias tareas, y por otro lado, llevar la tecnología sonora una generación más adelante.

En números concretos, Sony promete que su configuración de Hardware, con el Tempest Engine haciéndose cargo del sonido, liberará al procesador de la carga extra, dejándole un filo para gráficos y lógica. Aparentemente, esto no termina traduciéndose en más TFlops, ya que la Xbox sigue dominando en el número final.

Si se analiza cuanto realmente mejorará el sonido de la Play gracias al «Tempest Engine»… Es bastante dudoso. El audio depende de muchos factores, y el nuevo chip permitirá más fuentes simultaneas y mejoras en los procesos de direccionalidad. Lamentablemente, todo eso será completamente en vano si los auriculares o parlantes que acompañen no están a la altura del desafío. Además, la nueva tecnología «HRFT» que Sony promete requiere análisis biométricos de cada usuario y equipo bastante caro, por lo que quedará solo para los folletos de marketing.

El HRTF es prometedor, pero requiere hardware de análisis biométrico y salidas de sonido que sean capaces de hacer notar la diferencia.

Conclusiones.

Especulativamente hablando, las «revoluciones» más grandes de la generación llegarán como la desaparición de las extensas pantallas de carga que siempre caracterizaron a las consolas. Esto durará al menos hasta que los videojuegos crezcan al punto de que ni la velocidad de los SSDs sea suficiente.

Es probable que del lado de la PlayStation 5 veamos un repeat de la 3, donde todo era absolutamente nuevo, incluso la arquitectura rara. Aún si fueran super poderosas, los desarrolladores tienen demasiado que aprender para sacarle completo provecho. Puede que tanta inversión en aprovechar estas tecnologías por parte de los desarrolladores sea algo que nunca ocurra, y el poder total de la nueva PlayStation quede sin tocar.

Por su parte, las locuras en la arquitectura de la Xbox Series X tienen carácter iterativo, y simplemente mejoran lo que empezaron a desarrollar hace tiempo, dándole a los desarrolladores la competitividad de un entorno algo familiar. Esto se traduciría en una llegada a tope de optimización más rápida, pero que todavía tardará literalmente años en verse.

Para cuando los desarrolladores tengan los conocimientos adecuados, los motores de videojuegos hayan sido actualizados para esta nueva generación, y los productos finales aprovechen toda esta gama de avances, las PCs ya habrán sobrepasado a las consolas nuevamente. Además, esta vez PC tiene la estandarización de Hardware de su lado, con consolas que están armadas con literalmente piezas de PC.

Redaccion

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