dirt 5 wallpaper una premonición de que no vale la pena dirt 5

La última oportunidad de Codemasters para capturar nuevamente a los fans de Dirt

Codemasters anunció el retorno de una de sus franquicias más famosas. Dirt 5 llega en octubre a múltiples plataformas, y no viene libre de pecado. La nueva iteración debe arreglar los errores de su predecesor, con la mira puesta en una recepción al menos parecida a la de Dirt 3.

Para refrescar la memoria, Dirt 3 se lanzó al mercado en mayo del 2011. En esa época el Internet se había vuelto masivo recientemente, y casi todo el contenido era nuevo. Los smartphones se volvían algo común de ver y YouTube alcanzaba la gloria, definiendo su futuro.

Dentro de las posibilidades, Dirt 3 se acomodaba a esta nueva era tecnológica con integración directa a YouTube (aunque dudo que muchos la hayan usado). También, sin tener la licencia oficial del campeonato mundial de rally, solo usaba nombres famosos y algunos autos conocidos, como Ken Block con su popular Ford Fiesta, Tanner Foust corriendo en WRX, y varios otros guiños a una cultura del rally de la que no poseían casi ningún derecho.

Popular, divertido, exigente y hasta moddeable. Dirt 3 es todavía el apex de la franquicia. Lamentablemente ya no disponible en Steam por temas de licencia.

El contenido

Resulta que la falta de contenido oficial fue poco importante a la hora de definir el éxito del juego: Lo que definió a Dirt 3 fue su apuesta a combinar el sentimiento de un juego de Action Driving con las exigencias mentales del Rally, sin ningún compromiso al medio. Podías tomar un paseo en los bosques finlandeses con tu teclado y todas las asistencias de manejo imaginables, o intentar domar una bestia de 900 caballos de fuerza bajando por los caminos asesinos de Kenya con un rig profesional. No era muy realista que digamos, pero era divertido. Mucha gente lo recuerda -erróneamente- como el «punto exacto entre arcade y simulación», pero siendo honestos de simulación no tenía mucho.

Codies pasó después por Dirt Rally, un gran simulador hecho por y para los amantes del Rally/RX puro y duro, con la licencia de oficial del Campeonato Mundial de RallyCross. Claramente este era un producto para una audiencia muy específica. Para subsanar el hueco del lado mainstream fue que en 2017 lanzaron Dirt 4.

Dirt 4 prometía mucho, pero fallaba en cumplir. Visualmente pálido, con ese look de juego básico de PlayStation 3, donde apuntan a realismo pero termina todo en una sopa ocular poco entendible. Su gameplay tampoco sobresalía. La gran promesa era un generador procedural de pistas, donde mediante un sistema de «mosaicos» se podían crear niveles de rally completamente únicos. Hasta en mi cocina los mosaicos tienen más variedad. La gran debilidad del sistema era que solo se podían combinar de ciertas formas muy estrictas, haciendo que los niveles largos tengan cantidades obscenas de secciones repetidas. Como siempre, todas las decepciones son proceduralmente generadas.

Fabian Briani hace un estudio donde ve repetida la misma sección tres veces en un video de Porkhammer. Una ocurrencia lamentablemente muy común en Dirt 4.

Un terreno difícil

Las complicaciones de Dirt 4 no terminaban ahí: El manejo, el punto más importante en un juego de autos, estaba totalmente comprometido. Desde Codemasters intentaron subsanar el enorme hueco de jugabilidad en Dirt Rally (solo jugable con volantes) sacrificando parte del modelo físico. La mayoría de los autos sufrían de agarre extremo, y se manejaban como de tracción delantera, sin importar cual fuera la configuración real. Por otro lado era imposible conseguir buenas puestas a punto por como se manejaba el sistema de ingenieros de carrera, donde subirlos de nivel cambiaba los valores que podían modificar, prohibiendo volver a un setup anterior.

El compromiso pesado de Dirt 4 por llevar a los teclados y gamepads al nivel de los volantes se hacía notar. Sumado a las limitaciones del sistema de generación de niveles, hicieron que no fuera tan bien recibido. Fue globalmente percibido como una mancha en la historia de la franquicia, y lejos de ser un sucesor digno.

Entonces, después de haber lanzado un producto mediocre (siendo generosos) como Dirt 4, Codies busca la redención apostando de nuevo a la simulación con Dirt Rally 2. Un producto muy bien recibido, aunque quizá no tan exitoso como el primero. Por otro lado, y a poco más de un año del lanzamiento, Codemasters cancela el soporte para Dirt Rally 2 con la excusa de centrarse en el desarrollo del nuevo Dirt.

La esperanza

No es ninguna sorpresa que la comunidad no esté recibiendo este anuncio con una sonrisa, ya que Dirt 5 tiene ahora no solo que arreglar los problemas del 4, sino que justificar el final del soporte de Dirt Rally 2. Es una carga muy pesada para ponerla a la espalda de un solo título.

Mirando el marketineo que vienen realizando, parece que Dirt 5 busca más ser un Need for Speed o Forza que alguna de las cosas que -necesita- ser. Los folletos hablan de acción, estilo, narrativa, un casting de estrellas, y demás cosas que la franquicia jamás necesitó para ser un éxito. La peor ofensa llega por parte del blog de PlayStation, donde solo repiten una y otra vez lo único y desafiante que Dirt 5 va a ser, en vez de mostrar cosas concretas. Las menciones de un retorno de Gymkhana (acrobacia con autos), no es nada alentador tampoco.

El trailer muestra… nada de Rally, y las acusaciones en los comentarios son claras, haciendo alusión a que parece una copia de Forza Horizon.

La gente encargada del desarrollo de Dirt 5 es la misma que está detrás de DRIVECLUB, Need for Speed Shift, MotorStorm y Project Cars. Es una mezcla… Interesante, pero ciertamente de gente capaz. Solo queda rogar que Codemasters muestre de forma más clara el rumbo que le van a dar a Dirt 5. ¿Será un regreso a la grandeza u otro fiasco? Habrá que esperar hasta octubre para saberlo.

Redaccion

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