warzone 1 año

Warzone cumple un año, pero todavía sigue lidiando con problemas elementales.

El pasado 10 de marzo Call of Duty: Warzone cumplió su primer año. Indudablemente el battle royale de Activision se convirtió en un éxito apabullante, aún para los estándares de Call of Duty como franquicia. En Twitch siempre ocupa las primeras posiciones, en Twitter se vuelve tendencia con el arribo de cada nueva temporada, e incluso el concepto del Gulag se convirtió en una referencia pop. A pesar de su popularidad, la relación con la comunidad se encuentra en un tira y afloje constante. Con una desarrolladora que intenta abarcar lo más posible, pero se olvida de lo más básico.

Inevitablemente el problema del que más se habla es el de los hackers. No es raro encontrarse con clips de usuarios detectando tramposos y siendo espectadores de primera, viendo cómo su partida es arruinada injustamente. Activision anuncia constantemente que trabaja en el asunto, con baneos multitudinarios, pero aún queda mucho qué hacer. El tema es que hay más asuntos que no necesitan de un labor constante, que con simples parches mejorarían considerablemente la experiencia.

Las piedras del infinito

La jugabilidad del último Modern Warfare y, por ende Warzone, es exquisita. Encontró un punto perfecto entre lo arcade y lo realista que nota un avance que no se veía desde, irónicamente, el Modern Warfare original. Por supuesto que cuando hablamos de realismo, estamos más inclinados por Battlefield que por ArmA. Las diferentes posturas al apuntar con un arma, poder abrir un puerta por la fuerza, o el sprint rápido primerizo de cada corrida son mecánicas nuevas que, a pesar de su novedad, no tardaron en ser adaptadas al estilo de cada jugador. Pero hay un movimiento que increíblemente persiste desde el primer día y siempre provoca inconvenientes: escalar rocas. La cantidad de veces que alguien muere por no poder subir una de estas pierdas, es irrisorio.

Battlefield V con sus escenarios destructibles y mapas dinámicos, no tiene este problema, y todos sabemos de las idas y vueltas de DICE con su juego. Lo irónico es que sólo ocurre con las rocas, cuando uno intenta escalar una superficie más alta, lo puede hacer sin ningún inconveniente. Y si uno se encuentra en un delirio parkour, saltar a una plataforma y agarrase del borde, también es posible. Hay zonas en el juego repletas de piedras, que cuando unos las ve instintivamente sabe que debe tener que pegar la vuelta, rodear toda el área buscando un camino despejado, y así poder avanzar. La alternativa es saltar como loco hasta que mágicamente el juego detecte la mecánica y se logre escalar.



El enemigo menos pensado

El crossplay es algo que hace años se viene pidiendo, y afortunadamente parece ser que se está volviendo una práctica habitual. Que cada uno juegue donde quiera es algo muy positivo. Lamentablemente pocas desarrolladoras han podido implementarlo correctamente. Que alguien con una Switch pueda jugar Fortnite con su amigo de PC debería ser para festejar, pero cuando el primero se encuentra en total desventaja por menos cuadros por segundo, un campo de visión más estrecho y un mando más difícil de dominar, la experiencia se torna más frustrante que alegre. Warzone comete los mismos errores, y no simplemente por el natural desnivel que siempre hubo entre la PC y las consolas.

Infinity Ward y Ravensoft habían logrado que PS4 y Xbox One alcanzaran los 60 frames, dejándolos competir en la misma liga, pero con la llegada de la nueva generación, surgió un nuevo desnivel. Xbox Series S y X recibían un parche que duplicaba los cuadros, pero PS5 no. Uno podría objetar que es por falta de potencia, ¿pero entonces por qué Black Ops Cold War, la siguiente entrega de la saga, sí logra los 120 FPS? No habría tanto problema si tuviera un sistema de matchmaking más efectivo, que sí, Warzone da la posibilidad de deshabilitar el crossplay, pero termina siendo totalmente impráctico. No sólo porque obviamente tarda más tiempo en encontrar partida, sino que cuando lo hace, te empareja con usuarios de cualquier parte del mundo. Y en un shooter de estas características no hace falta aclarar que cualquier tipo de lag es totalmente intolerable.

La rosa más oscura

Ojalá la diferencia de cuadros fuese la única queja con respecto al crossplay. Los que suelan jugar relativamente seguido al battle royale, sabrán que uno de los skins más populares (y try-hard) es el de Roze. Es un atuendo completamente negro que puede camuflarse muy bien con sombras y zonas oscuras, y ni hablar en modos de juegos nocturnos. El skin fue parte de un pase de batalla durante la quinta temporada, así que actualmente es imposible conseguirlo. Ciertamente el concepto pay to win se respira sin muchas vueltas, y el asunto se agrava todavía más si optamos por jugar en PC.



NVIDIA Freestyles es una opción que se le da a quienes posean un tarjeta gráfica de la misma empresa. Lo que hace es retocar la iluminación del juego, tanto el brillo como el contraste. JackFrags lo explica muy bien en su video, para quienes usen esta herramienta, aquellos jugadores escondidos en lugares oscuros, van a ser más fáciles de distinguir. El youtuber británico también hizo hincapié acerca del FOV. En cualquiera de las consolas, la vista que tenemos es muy estrecha, y no es raro que se nos escape un enemigo de nuestro campo de visión. En PC podemos aumentar esta opción hasta un 50% más. Es por es que nos enfrentamos a varios niveles de desventajas según nuestra plataforma. Y como ya establecimos, cancelar el juego cruzado termina siendo molesto. Además si decidimos hacerlo, el juego te envía a cada rato un mensaje sugiriendo que vuelvas a activarlo.

Tengo 29 nuevos problemas, pero la MAC-10 no es uno

Con la salida de Black Ops Cold War en noviembre, Warzone recibió su actualización más grande. Entre un nuevo mapa e infinidad de cosméticos, trajo consigo treinta nuevas armas. Indudablemente una suma que revitalizaba el juego, pero que asimismo lo desestabilizaba. Éstas estaban diseñadas para el multijugador del nuevo Call of Duty, no para competir de igual a igual con las derivabas de Modern Warfare. La diferencia principal era la del retroceso, muy notoria. Fusiles como XM4 y Krig 6 no tenían nada que hacer al lado de las ya establecidas Kilo 141 y Grau 5.56. La gran mayoría no eran opciones viables, pero las que sí, generaban aún más desnivel. La carabina DMR 14 y el subfusil MAC-10 se volvieron rápidamente parte del meta. La primera con pocas balas podía bajar tanto de cerca como de lejos a cualquiera, mientras que la segunda tenía un cadencia sencillamente inigualable.

Cada temporada de Warzone comprende una serie de desafíos con varias recompensas. Desde matar a 500 enemigos con una ametralladora ligera, hasta llamar 10 veces al UAV. De todo tipo y dificultad. El inconveniente en este caso es que muchos de ellos no se pueden realizar en un battle royale, claramente están destinados a realizarse en el modo multijugador. Cuando el juego te pide realizar un Fury Kill (matar a cuatro enemigos en poco tiempo) y además que en ningún momento nadie en todo la partida baje a nadie, es estúpido. Y que encima lo hagas diez veces ya pasa a ser una burla. Las malas lenguas dirían que Activision hace esto para que uno terminara comprando el juego, no sería la primera que lo haga.



Cuando con simplemente jugar no basta

Como suele pasar en el género, las temporadas también traen sus respectivos pases de batalla. Hay que completar cien niveles en más o menos dos meses para recibir todo tipo de recompensas. La experiencia se puede sumar tanto jugando Warzone como cualquier modo online de Black Ops Cold War (o en su momento Modern Warfare). Y nuevamente está destinado para los segundos. La XP ganada para los que se decantan por el battle royale es minúscula en comparación. Para llegar al nivel 100 es necesario varias decenas de horas, inclusive si completamos todos los objetivos diarios y semanales.

Warzone es el tipo de videojuegos que mientras más dure la partida, más puntos otorga. No importa si realizamos diez kills y perdemos a los cinco minutos, si duramos diez aunque no realicemos siquiera una asistencia, probablemente recibamos lo mismo. Y a todo esto hay que agregarle un bug que cuando aparece, la partida jugada no brinda XP. Y para finalizar, si es que dejamos todo para los últimos días, Treyarch no cumple con las fechas estimadas, porque decide arrancar una nueva temporada antes de tiempo, sin importar que haya un contador que expresamente diga que todavía faltan varias horas.

La buena y mala noticia de todo esto es que cualquiera de estos problemas tiene solución. Buena porque algunos sólo necesitan simples ajustes, pero mala también porque otros quizás puedan llegar a ser agrede. Este año va a salir un nuevo Call of Duty, y seguramente Warzone converja nuevamente, esperemos que no se agreguen más problemas que los actuales. Ya lo veremos en su segundo aniversario.

ImOctavius

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Redacción. Soldado de Kojima.